La artesanía es, sin lugar a dudas, una de las formas de expresión más exuberantes para proyectar la cultura de una nación.
A través de sus múltiples posibilidades, formas, materiales, texturas y colores, se pude transmitir la esencia de tradiciones, hábitos y creencias populares.
Esta práctica milenaria, ha sido un “común denominador” en todas las culturas del orbe, respondiendo a una clara necesidad de expresión humana.
Sin embargo, en el mundo contemporáneo, estas formas básicas de expresión, han venido adquiriendo un exquisito refinamiento, como producto de la práctica, el desarrollo de la tecnología y la disposición de nuevas e innovadoras herramientas de trabajo.
Estos elementos, combinados y potenciados con el arte creativo, han logrado que la comunidad internacional preste una mayor atención a este sector, consolidando un mercado comercialmente importante.
Sin embargo, para incorporar la artesanía en el marco de una economía nacional, es necesario hacer énfasis en consolidarla de previo como un arte.
Al menos así lo han indicado expertos de la organización “Artesanías de Colombia”, quienes visitaron nuestro país en días anteriores, con el fin de facilitar asistencia técnica a diversos productores.
“Hemos encontrando en Costa Rica un gran potencial en el ámbito de la artesanía, pero aún es necesario trabajar en el acabado de los productos, para que tengan una mayor posibilidad de ser acogidos por el mercado internacional”, manifestó Daniel Vargas, quién se desempeñó como uno de los expertos destacados para el proyecto de cooperación internacional, gestionado entre el Ministerio de Economía, Industria y Comercio y el Gobierno de Colombia.
Es por esto que resulta necesario que el Gobierno implemente esfuerzos específicos para contribuir con el desarrollo de este sector, identificando talentos, así como también, facilitar opciones de capacitación y crecimiento, para obtener productos de primera calidad, sin desmeritar el apoyo que se pueda brindar para crear “vitrinas de exposición” que facilite a los artesanos, la colocación de las obras respectivas.
Las artesanías no deben consolidarse como “souvenirs” de bajo costo
Uno de los aspectos que incide en la calidad, es confundir la artesanía con la producción industrial de “souvernirs”.
Es decir, la artesanía debe obedecer a un proceso elaborado de alto nivel de especialización y procesos manuales, que permiten que cada pieza sea única y especial.
Sin embargo, en muchas ocasiones se confunde esto, con la producción de materiales de manufactura industrial, cuyo propósito es promover la venta “souvenirs”, que no necesariamente responden al objetivo indicado.
“En ocasiones el afán de colocar productos en el mercado puede afectar la calidad que debe quedar plasmada en cada pieza que se elabore”, indico Iván Franco, quien también labora para “Artesanías de Colombia”.
Asimismo, hicieron énfasis en que el mercado de las artesanías debe desarrollarse paulatimente, para ir de las ventas locales, a las ventas nacionales, y posteriormente, al cliente internacional.
El artesano tiene que ir desarrollando y puliendo su producto, para lograr el perfeccionamiento de las técnicas que le permitan insertarse en el mercado de manera exitosa, sin descuidar la prioridad autóctona de estas formas de expresión.
Así las cosas, lo que se necesita es trabajar en conjunto para estimular este sector, y lograr así consolidar un mercado que puede traer beneficios a muchas familias, así como también, permitirá consolidar la proyección de nuestro país, con un inherente “sello de calidad”.